Con una botella de vodka en la mano, y tu presencia, a mí lado, me doi como vivida la vida.
sábado, 19 de noviembre de 2011
heeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.
Es increíble lo mucho que puede llegar a comer la cabeza una persona. Desde salir de casa con la esperanza de que os podáis cruzar, hasta no poder sacártelo de la cabeza durante todo el día. Todo. Las 24 horas. Todo lo que llegas a hacer para poder verle un par de minutos. Que cualquier tontería te recuerde a él, a su sonrisa, a sus bobadas. Hasta que te das cuenta, que por mucho que tú hagas, él seguirá siendo el mismo. El que posiblemente te diría: "¿Ella?, sí, la conozco de vista". Y en esos momentos, es cuando te das cuenta que necesitas olvidarte de él, para que sea una persona como otra cualquiera. Que tú también puedas decir: "Sí, lo conozco de vista". Pero cuando lo intentas, te das cuenta de que a la vez lo vas recordando más y más, y que ya es imposible sacarlo de tu cabeza.
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